Narrativa final de estudiante de 4to año de Nivel Primario

Mi residencia en pandemia

Sensaciones encontradas

Fin del segundo tramo de residencias y es inevitable realizar un balance de lo trabajado.

¿que hice? ¿que pude haber hecho?

Me salen palabras no tan alentadoras en un primer momento, así que decido posponer la narrativa para acomodar las ideas.

Soy una persona que cree y tiene como mantra que las cosas no son blancas o negras, A o B, y por el caso me viene bien pensar que las cosas no fueron malas “ tan malas” y “tan buenas” en otros momentos.

Cómo un aliciente retomo la narrativa final y comienzo a revivir la experiencia mentalmente de lo sucedido.

Vienen a mi reflexión unos textos leídos del 1er cuatrimestre y de este, en los cuales desarrollan ideas acerca del docente como actor, como niño quien necesita aprender cosas por primera vez, de la incertidumbre y lo nuevo como un punto de inflexión y nuevo comienzo, “como pensamiento que está en ese constante fluir y pasar, hay movimiento en el pensamiento cuya única tarea es transformarse de una cosa a otra, un transitar de una forma a otra”.

Así vivido y ahora narrado, puedo comprender que el docente está lleno de historias, lleno de palabras, cuyas palabras pone en cuerpo, en mente, en expresión, en vínculo con el otro, “en acción”.

¿Y qué fueron estas residencias para mi? Todo un desafío, propiamente dicho. Un reto, que podemos tomar como sinónimo de desafío, que comprende a aquella persona que debe enfrentar situaciones complicadas y de difícil resolución. Y así transite primeramente el 2do tramo del dispositivo. No porque sea un trabajo difícil de llevar a cabo en su tarea y desarrollo en sí, como planificar, programar, sino por el contexto extraordinario por el que nos tocó vivir. Experimentar algo que no podía controlar era lo único y último que se me hubiera pasado por la cabeza, estando siempre latente esa posibilidad, decidí apartarla a un lado, porque la solución la iba a encontrar.

Y actué según mi confianza, mi esfuerzo y empeño puesto en mis clases para comenzar la residencia.

Qué más decir que el contacto con los alumnos y las docentes me daban un aire de tranquilidad y el respaldo que quería tener en ese momento.

Alguna vez escuche que por más que un actor tenga una larga trayectoria, al salir cada vez al escenario frente a su público, iba a ser una nueva y única experiencia, que pueden tener más o menos manejo de sus sentimientos y herramientas propias de la actuación, pero cada vez es única e irrepetible. Y creo que hay algo de cierto. Porque creo que es ahí donde radica la profesión, en ese fluir constante de retroalimentarse de las situaciones para avanzar, no aquietarse, estancarse, sino estar en constante movimiento.

¿Y ahí viene la parte B?

¡Y un día llegó la calma!

¡Si! Claro. La calma es lo que sigue a la tormenta según el dicho. Y como es natural y sano, me llegó la calma y el momento de reflexionar sobre lo que había quedado.

Y con sorpresa, escarbando en mí, cual niño escarba la arena para limpiarla y quedarse con los caracoles, pude ver todo lo que produje no solamente este cuatrimestre, sino en estos últimos 5 años de mi vida como estudiante.

Pude ver crecimiento en mí. Logré relacionar textos con la práctica, acotar pasos para realizar ciertas cosas, descubrí y puse en prácticas aptitudes que, sin pandemia, en otra circunstancia (¿normal?) no las hubiera llevado a cabo.

Una pregunta que me había nacido hace un par de años era el calcular el tiempo ¿cómo hacían los docentes para calcular sus clases, en que se basaban, como se acortaban los temas? Con el pasar de la cursada pude comenzar a planificar secuencias con los docentes y ahí pude ver una muestra mínima de que iba el asunto. Y así, como dije en un principio, comencé a darme cuenta de ciertos “gajes del oficio”. Si es verdad que son muchos y creo nunca suficientes, pero paso a paso pude ir de a poco aclarando ese primer cuestionamiento que me quedó grabado porque hacía chistes con una compañera de cursada, que mi primera planificación iba a ser de 1er y duraría hasta 3er grado. Claramente este chiste era una exageración de una inquietud que tenía y pude comenzar a aclararla. Con mis prácticas pude ver que era parte del oficio en sí, naturalmente uno lo programaba y no parecía difícil de llevar a cabo, pero sin embargo podría ajustar aún más el reloj.

Y en este contexto, no voy a negar que la inquietud volvió a nacer. Los tiempos claramente habían cambiado rotundamente. Cómo llevar a cabo una clase por celular, por notebook, ¿40 minutos? ¡Qué era eso! Y ahí pude ver un paso más que había saltado.

¿Qué son los tutoriales que ya estaban hasta en TikTok con una duración de segundos? y con pequeños pasos fui explorando las herramientas que usaba desde hace un tiempo, pero nunca se me hubieran ocurrido llevarlas a cabo en una clase mía. Claro está tampoco se me había cruzado por la cabeza una pandemia, pero bueno puede pasar, ya lo vimos.

Y así, pude ver que la síntesis e ir al punto, mediante una muestra clara y llamativa, y de ser posible entretenida y llevadera, podía ser la clave.

Y así lo planifique en un primer momento.

Pero ahora no solamente era algo innovador, sino que también los tenía ahí, los chicos estaban frente a mí.

La posibilidad de vinculación surgió de nuevo, sin negar que antes no la haya tenido, pero de una manera asincrónica, sabía que en “algún momento” nos estábamos comunicando, y así surgía en mi muy tímidamente el renunciamiento que una vez leído.

Claro, de manera sincrónica el asunto cambiaba más aún. Era romper esquemas nuevamente. Y creo que eso es bueno, y así lo trabaje.

Trate de incorporar mi manera de trabajo de prolijidad y perfectamente preparada, a esta etapa donde a ellos los tenía ahí para responderme directamente.

Estaba todo dispuesto a un buen desarrollo, pero puede fallar. Comenzaron las clases, mis clases y saludando a cada uno por su nombre cuando se iban sumando y me hacía sentir bien eso.

La primera clase de Ciencias Sociales, mate en mano y con una puesta en escena simpática para el comienzo, voy entrando en sintonía.

Como dije antes, puede fallar y la conectividad me jugó una mala pasada. Sabía que debía hacer algo al respecto, pero pude desarrollar la clase con dificultades, pero lo hice.

Al siguiente día, esperando un milagro trate de que no sucediera lo del día anterior, pero ya estaba más preparada, por las dudas tenía otros planes (B y C).

Y así, transitando ese periodo fui dándome cuenta de cosas como el valor del cuerpo y la palabra, junto a la expresividad que el “vivo” requería. El ir y venir, el volver a un pizarrón, y remarcar palabras claves, convertir en una sola cosa la palabra con el gesto.

Y lo incorpore, porque la situación lo ameritaba. Con láminas y material preparado para las clases salto un nuevo plan ¿Un plan D? Si. Todo lo necesario para llevar a cabo lo planificado.

Entre materiales concretos, videos, imágenes, textos, intercambios orales, dibujos en pantalla, poemas, chats, saludos, garabatos en pantallas, silencios, y desconexión cerró la segunda etapa de residencia.

De vuelta a esas dos preguntas iniciales con las que empecé esta narración ¿que hice? ¿que pude haber hecho? Ahora puedo verlas y responderlas con más claridad.

Y ¿qué hice? Bueno, creo haber contado mi experiencia como alumna hace un par de años y con respecto a este año en concreto, siento que hice lo necesario, de manera consciente y realista, poniendo mis fortalezas siempre en primer lugar para afrontar las dificultades que estaban ahí como acechando.

En cuanto a ¿que pude haber hecho? Y tal vez más, quizás. Pero lo que sé que no hubiera hecho jamás es haber abandonado una clase, darme por vencida, y eso es algo que rescato para mí, para mi tener presente que puedo resolver situaciones sin obtener resultados excelentes pero continuar, porque así, ahí, me permite y abre lugar a la reflexión en mi desempeño.

Un gustito a despedida

Reflexiva y con un sabor a despedida por el momento de esta etapa que finaliza, pude sacar muchos aspectos positivos de lo dado y llevado a cabo.

Con respecto a la práctica siento que pude resolver cuestiones técnicas como el planificado, corrección y entrega a tiempo de las planificaciones.

Conectar con los docentes de manera ágil y dinámica.

Desarrollar las clases con los recursos acordes a lo planificado y tener un abanico de posibilidades por si algo fallaba tenía un as bajo la manga.

Logré construir un vínculo sólido con los alumnos y las familias, como así con las docentes a cargo del grupo.

Explore aplicaciones y recursos tecnológicos antes no usados o usados de manera no escolar.

Estoy segura que comencé una profesión que nunca va a dejar de sorprenderme y de la cual voy a aprender día a día.

“Así pues, educar es, legítimamente, intentar compartir lo que se sabe y se cree. Pero tal empresa reserva muchas más sorpresas de lo uno podía creer… bastantes, en cualquier caso, para prepararnos, si sabemos acogerlas, para un trabajo pedagógico sistemático para proveer al Otro los puntos de apoyo necesarios para su emancipación”.

Por eso creo, que manejar la exigencia de lo mejor y la aceptación de lo peor, y sobre todo es preciso que la aceptación de lo peor no nos haga renunciar a la exigencia de lo mejor, es la clave de este oficio, seguir abierta a la incertidumbre será un factor el cual me va a preparar, con el correr de los años, con habilidades y herramientas para ir construyéndome día a día como profesional de la educación.

Y, para terminar, y creo conveniente, quiero citar un texto de María Silvia Serra, llamado ¿cuánto es una pizca de sal? en cual dicho párrafo hace referencia a una reflexión del filósofo José Luis pardo:

¿Se aprende a enseñar cómo se aprende a amar, o a bailar o a cocinar? ¿Es posible saltearnos las instrucciones o reglas explícitas? El filósofo ofrece más todavía: “Todo lo que se aprende de memoria se aprende, en efecto, por contagio (se aprende a cocinar con un buen cocinero, o a pintar con un buen pintor, etc.) mirándose en el Otro (el cocinero, el pintor) como en un espejo. El buen cocinero enseña a cocinar (muestra cómo se cocina), no da un manual de instrucciones, contagia el arte. El buen amante … enseña a amar (muestra cómo se ama), no da un manual de instrucciones, contagia el amar, exhibe su amor como un demente (en lugar de ocultarlo como un cazador astuto), es decir, enamora. Cuando se produce el contagio, entonces uno ya sabe amar o cocinar (de memoria), ya sabe cuánta sal es “una pizca”, ya sabe lo que significa en la práctica “una cucharada de azúcar” o “remover cuidadosamente” (cosas que no puede explicar un manual de instrucciones, que tiene que limitarse a decir explícitamente: añádase 5 cl de agua o 175 gr. de jamón, esperar 15 minutos, etc.), lo sabe implícitamente, de memoria” (2004: 29).

 

 

¿Cuánto es una pizca de sal? ¿Cómo se enseña a enseñar? ¿Cuál es la medida justa de teoría, de práctica, de acción, de reflexión? ¿Cuánto decir y cuánto callar, cuánto escuchar y cuánto intervenir? ¿Cuáles son las instrucciones que hacen a un buen enseñante que vale la pena pasar y cuáles las que su alteración ha hecho caducar? A bailar se aprende bailando, dice Pardo, con un buen bailarín. ¿Se aprende a enseñar enseñando?

Por contagio, por imitación, de memoria, experimentando con Otro, los procedimientos que Pardo presenta en su reflexión, suenan como reglas poco frecuentes en el territorio de los saberes pedagógicos. Sin embargo, tienen la capacidad de mostrar los límites del saber/regla que cree que, bien aplicado, muestra resultados automáticos, que se puede reducir a procedimientos racionales y objetivados que funcionan como esas recetas que garantizan “que salen siempre bien”.

Quienes hemos tenido la suerte de contar con algún maestro, o con compañeros de ruta y de pensamiento, aún cuando recibamos de ellos instrucciones o reglas del buen enseñar, sabemos que no todas las reglas son iguales, y que así como hay cocineros y cocineros, hay enseñantes que con sus instrucciones nos legan su arte.

Esta fue mi narrativa final de mi segundo tramo del dispositivo de residencias. Un tanto extraordinaria como lo fue para muchos, pero que me permitió recorrer el aula de una manera diferente y con la cual me llevo muchas experiencias, herramientas, habilidades y principalmente mucha introspección del quehacer docente.

M. Laura Fajre

M. Laura Fajre

Las alumnas de 2° año del Profesorado de Primaria trabajaron en un proyecto conjunto entre Educación Artística y Didáctica de las Prácticas del Lenguaje y la Literatura 1.
A partir de la lectura de los poemas del libro PALABRAS MANZANA de Jorge Luján, se seleccionaron dos poemas para ilustrarlos.
Comenzaron con la idea del libro-álbum, donde la imagen completa el sentido de la palabra. Desde esta idea, se pensó que el mismo poema podía imaginarse con distintos protagonistas (como en el caso de “Estrella Fugaz”) o podía ser ilustrado tomando distintos puntos de vista según sea el observador (el poema de las violetas) o distintos escenarios. Entonces fueron surgiendo multiples formas de ilustrarlo que sugerían distintos sentidos, lo que permitió hacer más de una versión del mismo poema.
El resultado fue excelente, maravilloso, casi mágico. Tres libros con poemas bellamente ilustrados, en forma creativa, utilizando técnica mixta, ¡bravo! 
Prof.  Alejandra Buetto
Educ. Artística 2º año N Pr.

Profesoras: Adriana Grosso y María Alejandra Buetto

Estudiante de 4to año N.I

 

En el marco de la materia Ateneo de las Practicas del Lenguaje, nuestro instituto nos brindó un taller a ambos 4tos años de los profesorados para Inicial y primaria, en el que vino una narradora: Daiana Ferreyra.
Ella nos presentó variedad de cuentos para nuestras residencias, y para nuestra futura actividad profesional. Sumó también diferentes materiales, como títeres, para mostrarnos cómo podemos narrar sumando otros elementos que enriquecen la historia. Así, se puede leer y luego mostrar imágenes a los niños, o leer mientras les mostrábamos las imágenes.

Daiana nos ofreció un montón de formas de narrar, y jugar con elementos para que fuéramos nosotras las que decidamos cuál nos parecía más conveniente. Nos comentó de la importancia de la voz, de lo importante de hacer cambios para cada personaje, de sumar creativamente las exclamaciones o las onomatopeyas.
También nos comentó, que algunos cuentos actualmente vienen con el código QR, que al escanear en el celular podemos escucharlo por parlante narrado con diferentes sonidos. Lo hizo con uno y ¡Nos encantó!


Por último, en el taller experimentamos leyendo y eligiendo nuestros cuentos, probamos distintas formas de narrar y lo más importante logramos sacarnos todos nuestras dudas y miedos para las residencias inmediatas de esta última etapa disfrutando como niñxs de historias fantásticas.

 

Sofía Zurdo

En el marco de la materia de 4° Primaria Pedagogía Crítica de las Diferencias y de Dimensión ético política de la praxis docente, del Tronco común, el lunes 20 de mayo recibimos la visita de la profesora Adela Toresano. El motivo: acercarnos la experiencia de la Escuela Isauro Arancibia.

No es posible sintetizar en pocas líneas la labor indispensable de una institución tan singular y necesaria como el Isauro. De otro modo, no habría sido necesaria ninguna invitación.

Basten algunos datos: el Centro Educativo Isauro Arancibia  es una escuela pública para jóvenes y adultos en situación de calle. Isauro Arancibia fue el primer Secretario General de la Central de los Trabajadores de la Educación (CTERA) y fue uno de los desaparecidos de la última dictadura cívico militar.

Fue creado en 1998 y en ese momento contaba con una sola alumna. El crecimiento notable habla por sí sólo: treinta años después atiende a unos trescientos estudiantes. Habla bien y mal: lo potente de su labor institucional como la inoperancia de la política para solucionar los problemas de las personas en situación de calle.

El Isauro, un espacio inclusivo, tuvo que adaptarse para dar cuenta de las necesidades de sus estudiantes y, actualmente, es una escuela de jornada extendida con jardín, primaria común, secundaría, talleres de oficio y arte (panadería, costura, bicicletería, revista, radio, entre otros).

Adela Toresano, narró su experiencia en el Isauro a partir de imágenes, revistas y libros. Pudo advertirse el inclaudicable compromiso con la tarea de educar a quienes más lo necesitan, tanto de ella como de todos los docentes de esa escuela dirigida por la profesora Susana Reyes.

       

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Prof. Javier Caramía

Del 16 al 19 de mayo se realizó en Villa Ballester el 1er Festival Internacional de teatro de títeres y objetos. Por las calles, plazas y teatros del barrio, artistas locales y otros venidos de lugares tan lejanos como India, China, Inglaterra, Italia y Brasil ofrecieron espectáculos gratuitos a un público de todas las edades y gustos.
Con las estudiantes de los 2dos años de ambos profesorados asistimos a la apertura del Festival y pudimos entrar en la magia que generan esos juguetes y objetos que cobraron vida ante nosotros.  La experiencia estética compartida amplió nuestro mundo y nos planteó cuántos lenguajes permiten expresarnos, además de las palabras.

Prof. Grosso y Prof. Gabriela Torreira

Prof. Didáctica de las Cs Sociales 2° N.I

 

En el marco del abordaje de las principales problemáticas de las Ciencias Sociales en el Nivel Inicial, con las docentes en formación del segundo año de la carrera, comenzamos a trabajar los Derechos de niños, niñas y adolescentes como texto y contexto de enseñanza y propiciamos, al mismo tiempo, el conocimiento de una estructura didáctica. La transversalidad de esta temática no exime su puesta en marcha en la sala y por ello la propuesta que llevamos adelante está basada en vivenciar, a través de una secuencia didáctica, el Derecho a la identidad. Comenzamos por la lectura de una poesía que nos invitaba a pensar e intercambiar ideas respecto del origen de nuestros nombres, quién/es lo eligieron, nuestros sobrenombres, si los tuviéramos, y cómo nos sentíamos al respecto. A continuación, por grupos, seleccionaron algún personaje de la poesía a fin de confeccionar un títere, pensarle un nombre y un sobrenombre y a partir de estos crear una rima para presentar, una vez finalizada la consigna, a los otros grupos de compañeras. La propuesta, ya que se trata de una secuencia didáctica, es continuar trabajando esta temática luego de las vacaciones. Compartimos algunas imágenes de lo realizado hasta aquí.

 

   

Mónica Descalzo

Prof. de Pract. del Lenguaje y lit.

 

Sábado 23 de junio; justo en mi cumpleaños. Es mediodía, y el sol se derrama sobre la Plaza Lavalle. Pero nosotros no nos dedicamos a él. Cruzamos la calle y, resueltos, nos sumergimos en la luz nocturna del “Pasaje de carruajes” (¡qué nombre con resonancias de cuento de hadas!), desde donde se entra a la visita guiada por el Teatro Colón.

Puntual, la guía nos espera y nos conduce por el interior del teatro. Va explicando las cuestiones más significativas de cada sitio: su historia, los materiales que se usaron en su construcción, o detalles de interpretación que tal vez podrían pasar inadvertidos… En algunos momentos, con diálogo pedagógico, nos permite deducir a nosotros el porqué de ciertas particularidades; en otros, sabiendo que sus visitantes somos docentes, nos señala cuestiones que quizá no le interesarían a otro tipo de público. Y describe y narra, y nos ayuda a imaginar: vemos los espejos del Salón Dorado reflejando infinitamente ya no nuestras imágenes de hoy, sino las joyas de las damas, el luminoso champagne de copas, y el humo de los cigarros que imita los arabescos de las columnas. Sentimos el murmullo de los vestidos acariciando las alfombras y el pudor de las viudas que poblaban los palcos cerrados… Porque, desde que entramos, el Colón nos atrapó con su magia: el mundo ordinario quedó atrás, y ahora habitamos un lugar sin tiempo, en donde todo puede suceder.

Y sucede.

De pronto, en medio de la explicación acerca de los músicos que decoran el Salón de los Bustos, la guía comienza a cantar: una voz límpida, clara y afinada, que nos trae a la memoria las melodías más conocidas de algunos compositores. Sonidos que creíamos olvidados nos sorprenden; el canto y la música multiplican el hechizo de la arquitectura y la decoración.

Ahí también se develó otro misterio: que nuestra guía se llama Marina di Marco de Grossi, que es licenciada en Letras (a quien algunos de ustedes quizá conocieron dando un TAIN sobre poesía y libro álbum el año pasado), que integró durante varios años el Coro de Niños del Colón. Y que es mi hija.

Y hay más: Marina nos invita a abrir un telón para entrar en la sala principal del teatro. El inmenso recinto está totalmente iluminado, y frente a nosotros, en el escenario, ¡un bosque!

Impresionados, entramos y nos sentamos en las butacas de la platea para ver todo lo posible y escuchar las últimas explicaciones. No deja de asombrarnos el Teatro; la espectacular araña, la cúpula de Soldi, la suave calidez de los tapizados y cortinados, la acústica de la que el mundo entero habla…

Y cuando nos vamos (casi sin ganas, debo confesarlo: uno se quedaría ahí, viviendo ese ensueño), la guía dice algo que no llego a captar. Y, repentinamente, ¡los colegas y alumnos me cantan el “Feliz cumpleaños” en el auditorio principal del Teatro Colón! Así, gracias a toda esa magia, recibí uno de los mejores regalos de toda mi vida.

Noemí Pnedzik

Prof. a cargo de Educación Musical y Ateneo de las nuevas expresiones artísticas I

 

¿Cómo germinar vínculos de interés entre un género musical como la ópera y nuestros estudiantes, en estos tiempos? Tal fue la pregunta que nos formulamos con la profesora Nomi Pendzik, a propósito de la visita al Teatro Colón, en el marco de un TAIN. Por este motivo convocamos el pasado jueves 5 de julio a todos aquellos que estuviesen interesados en asistir a una clase especial para conversar sobre los conocimientos, las percepciones, opiniones, prejuicios y experiencias relacionadas con el vasto universo operístico.

Hubo mucha receptividad por parte de los alumnos, quienes se mostraron apasionados en descubrir la historia y las diferentes propuestas estéticas de cada fragmento que se presentaba de distintas óperas.

Las sucesivas escuchas nos permitieron identificar nuestros propios criterios de valoración y así reflexionar sobre las diferentes propuestas artísticas. También disfrutamos de varias animaciones que se prestan para utilizar en el aula con los más pequeños e introducirlos en esta estética vocal tan particular.

Por último, realizamos una actividad de escritura creativa a partir de un aria de ópera, la cual nos permitimos re interpretar desde nuestra idea: se trata de la Canción a la Luna de la ópera Rusalka de Dvorak (estrenada en Praga en 1901).

La propuesta, en la que se unieron Prácticas del Lenguaje y Música, fue apenas un recorte pequeño del fascinante mundo que hay en torno a la ópera. Para quienes quieran conocer estos fragmentos, les dejamos a modo de ejemplo uno de los links utilizados en clase.

“Fígaro” Tom y Jerry: https://www.youtube.com/watch?v=QFFOHqx520E

Prof. Pablo Stocco
(Prof. a cargo de Educación Musical
y Ateneo de las nuevas expresiones artísticas (.I.)

Pablo Stocco

“Quiero tiempo pero tiempo no apurado, tiempo de jugar que es el mejor.” Marcha de Osías, María Elena Walsh

¿A qué jugamos? ¿Cuántas veces escuchamos o hicimos esta propuesta de niños? ¿Qué implicaba JUGAR? ¿Jugar para aprender? ¿Jugar “en serio”? ¿Jugar por jugar?

El juego está presente en los niños sin duda alguna, mientras haya niños habrá juegos. El Museo del Juguete en Boulogne es un espacio para aprender, crear, imaginar, recordar, reflexionar y por supuesto para jugar, porque ante todo jugar es un derecho y así nos lo recuerdan en el museo.

Entonces iniciamos un recorrido por los juegos de siempre: balero, trompo, rayuela, soga, yo-yo. Observamos juegos para construir y destruir. Hablamos de juguetes y género. Viajamos con juegos de mesa en sus recorridos y con muñecas de variados países. Encontramos esos juguetes que nos hicieron volver a la infancia y esos otros que tal vez alguien nos había contado y que nunca habíamos visto. Reflexionamos acerca de la industria del juguete y finalmente… jugamos un ratito. Y así fuimos otros y a la vez los mismos. Y en un parque verde seguimos jugando y nos movimos sin vergüenza adultos y chicos.

Esto es apenas una breve descripción de nuestra experiencia del TAIN que disfrutamos el sábado 10 de junio en un lugar que no sólo “nos abrió la puerta para ir a jugar” sino que nos abrió muchas ventanas para asomarnos al mundo de los juegos y juguetes de distintos tiempos y lugares.

“Al jugar somos protagonistas, ensayamos modos de estar en el mundo, de hacer amigos, de salir adelante, de entender la realidad, de ser valientes, medimos fuerzas, probamos habilidades, tomamos decisiones, retrocedemos, corregimos y siempre podemos jugar otra vez. Por eso existe este Museo. Creemos que no hay actividad humana más asombrosa que jugar.”

Prof. Gabriela Carbone

Prof. a cargo de Juego y desarrollo infantil (N.I) y Taller de matemática (N.I)

 

Fue el cierre de la unidad en la materia Didáctica de las Cs. Naturales, en el cual, las alumnas de Segundo año de Educación Inicial apoyándose en la bibliografía, investigación y creatividad diseñaron estos espacios para ser compartidos con el resto de las compañeras e institución educativa. Cada grupo demostró lo trabajado hasta el momento, exponiendo la importancia de las ciencias en edades tempranas, utilizando materiales adecuados para el nivel inicial, entregando folletería explicando cómo generar cada espacio, seleccionando experimentos acordes a las distintas edades. El objetivo principal de la materia es que las alumnas puedan vivenciar, “pasar por las manos”, cada contenido y así poder utilizarlo en sus prácticas como futuras docentes.

  

Mariela Cirielli